La a
Soy de la época de la letra cursiva, y las letras góticas hechas con pluma cucharita. Recuerdo cuando mi maestra tomo mi mano y juntas dibujamos la letra "a", salíamos con un ganchito hacia arriba, cerrabamos el círculo y hacíamos la patita; ¡qué letra fácil de hacer, decir y pronunciar! Soy zurda, y en esa época se nos miraba raro pues esa era la mano del diablo; las monjas nos ataban la mano al banco, así teníamos que escribir con la derecha. Como resultado de acto tan pedagógico, escribo con las dos.
En esos colegios de educación escolástica teníamos caligrafía, era como el arte de dibujar las letras. Después venía la ortografía, esa si que nos hacía sudar, nos hace sudar: la intuición ortográfica se manifiesta más claramente escribiendo de puño y letra, muchas personas ante la duda toman el lápiz y escriben la palabra en cuestión. La letra más difícil de dibujar fue la "efe" minúscula, tenía algo así como un moñito al medio justo de la pancita, había que hacerla sin levantar el lápiz. Cuando comenzabas con el ganchito para subir, luego bajar por adentro, subir por afuera y llegar al medio ya tenías la mano sudada y cansada de apretar el lápiz, y el moñito siempre salía distinto, pues dependía si aflojabas la presión de los dedos o se resbalaba la barrita de grafito. En esos tiempos, realmente, la escuela enseñaba y educaba.
***