Cuando abría los atados..., todo comenzaba, el día, el transito de personas, de vehículos, era el momento mágico, como si una varita encantada, pintara de colores la ciudad.
Ella era la florista, los primeros en salir a la luz eran los nardos, en su larga vara se perfumaba la brisa. Las rosas en sus cántaros, opacadas en su perfume, lucían sus colores furiosos en los rojos, tímidas en el blanco, y así pintaban las emociones con sus matices. Los enormes helechos, colgaban perezosos, estirando sus brazos, queriendo acariciar las corolas de las azucenas, que orgullosas en el búcaro se mecían, seduciendo con su perfume. La soberbia amarilis, roja de furia, sobresalía con su largo cuello, sola.
Las pequeñas violas, y violetas, las dulces fresias, con un ramito de jazmines, hacían un popurri, en la vertiente artificial, de una pequeña fuente.
En medio de ese bosquecillo multicolor, la florista daba encanto a la ciudad, todos se acercaban, quien no compraba, se llevaba una flor y una sonrisa de obsequio.
Cuando huye el día, se lleva consigo, la luz y los colores, las flores ya no están, se han ido como presentes de felicidad y amor. La florista sonriente, partió hacia algún lugar...
Hola:
ResponderEliminarHoy me voy a dormir, pues aquí en España, son las 22,40 h. de la noche, con la mente perfumada por este bonito relato.
Seguro que esta noche soñaré con flores.
Un abrazo. Montserrat
misteriosa florista!!!
ResponderEliminarHola¡
ResponderEliminarPermiteme presentarme soy tatiana administradora de un directorio de blogs y webs, visité tu página y está genial, me encantaría contar con tu blog en mi sitio web y así mis visitas puedan visitarlo tambien.
Si estas de acuerdo no dudes en escribirme
Exitos con tu página.
Un beso
tatiana.
ta.chang@hotmail.com
Hermosa sinfonia de aromas y colores.
ResponderEliminarQue gusto pasar por delante de la florista, deleitarse con el bello colorido de las flores y aspirar el aire para llevarse luego su recuerdo.
Buenas noches, madame
Bisous
Según lo iba leyendo iba entrando en la floristería, qué ambiente tan agradable.
ResponderEliminarUn abrazo.
Siempre que he entrado en una floristería he pensado que qué trabajo tan poco recompensando, tan vocacional incluso... y tan oscuro, porque generalmente cuando vas a comprar flores o maceta o tierra, sólo miras lo que quieres, nunca a la cara de quien te está explicando.
ResponderEliminarQue preciosura abue, me inundó ese aroma floral...
ResponderEliminarQue alucinante esa imagen de la varita mágica pintando de colores la ciudad. Muy lindo texto.
Cariños!
¿Dónde estará la florista y sus aromas?.
ResponderEliminarAllá donde esté siempre nos quedarán sus aromas y sus sonrisa.
Un beso abuela, Who.
Abuela que bueno, siento el perfume de las flores.
ResponderEliminarsolo me pasaba a saludar y ya me llevo un poquito de aroma floral.
mil besos de perla
Cada flor, cada aroma, cada color, tiene el poder de evocar y llevarnos a situaciones tan distintas, como contrapuestas. Los nardos no me gustan, porque me recuerdan el velorio de mi abuela (en México son flores para los muertos). Pero hay tantas flores que me evocan los días de luz y sol de mi infancia, que su sola presencia consigue mejor mi día. Saludos ala Florista y un abrazo para usted Abuela
ResponderEliminarAbue,que hermosa entrada,con aroma a flores,recibe un gran ramillete de rosas,alelís y crisantemos,así como mucho cariño.
ResponderEliminarQue bonito, cuanto derroche de sensasiones.. me gusta mucho eres grande abuela frescotona.
ResponderEliminarbesos
Hi abu!! me encantó tu rinconcito, por aquí me quedo acurrucada.
ResponderEliminarBesos,
Tan colorido, con sabor a tierra y afectuoso como todos sus pasajes.
ResponderEliminarQuizás algún día se atreva a mostrarnos un texto más extenso e igual de rico...
Muchos besos abuela!
Bellísimo y colorido...
ResponderEliminarSoy alérgica a las flores ( bueno, me hice alérgica a las flores para que no me las regalaran)pero me gustan mucho, sobretodo las rosas rojas,las margaritas y los girasoles, pero siempre he preferido verlas en el campo...igual que los pájaros, me gustan pero sin jaulas...
Un besito Abu
Me gustan las flores y los floristas y me ha gustado mucho tu relato. Un besazo
ResponderEliminarHasta mi llega ese maravilloso perfume de todas las delicadas flores que tiene esa florista, precioso relato, me ha gustado un placer pasear por estas páginas.
ResponderEliminarBesos y abrazos
Cuando se vá la luz la florista...¿se lleva la luz y los colores? pero... ¿Y los tuyos?¿Por qué los dejó?...
ResponderEliminarPrecioso
Besos
FJ.
No hay una profesión más bella que la de trabajar con flores, sea como florista o como jardinera. Me he imaginado ese puesto y esa mujer y he sentido envidia... Besos.
ResponderEliminarHola, Abuela. Éste es el relato más bello que he leído el día de hoy.
ResponderEliminarEres una flor que se encendió en su propio aroma.
¡Un abrazo!
hola abuela:
ResponderEliminar¡que placer encontrar éste blog¡
tan lleno de vida y alegría.
has narrado con precisa descripción cada una de las flores, cerrando mis ojos y disponiendo mi sentido del olfato, a llegado hasta mi blogs tú dulce perfume.
aquí me quedaré.
me siento como en casa.
besos
pues, si parte de todo a uno le dan una sonrisa de ñapa, pues imagínate?... yo regreso!
ResponderEliminarexcelente mi querida amiga.
un beso
huele desde aquí...
ResponderEliminarhermosos aromas nos trae la florista.
besos abuela
qué ricos aromas has traido a casa, abuela... hay profesionales que no son conscientes de la felicidad que transmiten a sus vecinos... ¿o acaso sí lo saben? :)
ResponderEliminarabrazos lluviosos y ventosos